- Basta! Me lastimas -
- Tranquila, no va a pasar nada -
- Cómo voy a saberlo? No te conozco-
- No lo necesitas, soy quien te hará ver estrellas -
- Sabés, eres nefasto! - acto seguido la mujer toma su bolso, se acomoda la blusa y sube la escalera enfurecida.
- Espera no te vayas, vamos a pasarla bien -
- Crees que es divertido estar en medio de la nada? Maldita sea! - abre la escotilla y se marcha.
El hombre aún acostado se queja de su mala suerte. Esa fue la primer mujer que trae consigo en seis años. El aislamiento lo está volviendo loco. Se incorpora y sobre una tapa metálica corroída prepara un rapé especial, zzsnffj ahhhh, pierde la noción del tiempo.
Un sonido, tan parecido al golpe frío del cristal, se arrastra en la superficie. Lo ha oído antes, no sabe su origen, pero sabe que no debe tener pensamientos o sería fatal. Inmediatamente después se oye un grito ensordecedor. La vivienda tiembla como si todo fuera a colapsar, una y otra vez el sonido se eleva en crescendo. Cristal, frío, grito, arrastre. Cristal, frío, grito, arrastre. CRISTAL FRÍO. GRITO. ARRASTRE.
El hombre sintió que el suelo se desmoronaba bajo su peso. "No pienses en nada, mantén la mente en blanco" , recordó. Pero el pensamiento ya se había filtrado por las grietas de su conciencia, lanzando sus nudillos blancos hacia la escotilla buscando salir.
