Respuesta al reto: Destino

Respuesta al reto: Destino

Por Libero Passo

Libero Passo

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Un rayo de luz atravesaba la ventana de la habitación, reflejándose en la mesita de noche a lado de la cuna. El silencio era absoluto, salvo por los pasos de las enfermeras fuera en el pasillo. Me acerqué despacio y miré dentro.

El pequeño yacía inmóvil, envuelto en aquella manta amarilla de ositos. No había ni un solo movimiento en su pecho. Su cara, tan suave como siempre, parecía congelada en el tiempo. Las manos, antes inquietas, reposaban abiertas sobre la sábana. Un hilo de saliva seca en los lados de sus labios llamó mi atención.

La puerta se abrió de repente. Dos médicos entraron decididos pero respetuosos de aquel silencio. Uno de ellos se arrodilló junto a la cuna y puso sus dedos sobre la muñeca del bebé, mientras el otro sacaba pequeños instrumentos de un bolso.

—¿Está respirando? —preguntó el médico con tono tenso.

—No —respondí con voz rota, incapaz de apartar la mirada —no lo está—.

El medico frunció el ceño y comenzó a realizar compresiones en el tórax del pequeño. Sus ojos transmitían una preocupante impotencia.

—Tenemos que conseguirlo, por Dios —dijo, mirando hacia mí antes de volver a ese cuerpo.

Una linea roja junta a un ligero pitito, nos hicieron mira a todos el monitor conectado al bebé. Otra vez silencio. Los segundos parecían horas, y yo sólo podía fijarme en cómo la cuna se movía apenas al ritmo de aquel intento desesperado.

Finalmente, el médico se puso de pie y apartó la mirada.

—Lo sentimos mucho —dijo — pero no hay signos vitales.

El silencio fue más pesado que nunca. Mi mirada se fijó por unos instantes en esa manta de ositos, mientras mis lágrimas caían sin detenerse.

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