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Respuesta al reto: La sorpresa

Respuesta al reto: La sorpresa

Por Trinidad Catalan

Trinidad Catalan
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El primer golpe la toma por sorpresa incluso a ella misma. El cuerpo de la desconocida se sacude hacia adelante, choca contra la mesada. Un grito ahogado. Ella no se detiene. La toma del brazo, la gira con violencia, vuelve a golpearla. Hay un ruido seco, algo cae al suelo. Sus manos tiemblan, pero siguen, una y otra vez, como si cada golpe pudiera arrancar la respuesta que lleva días persiguiendo.

–¡¿Quién sos?!– escupe entre dientes. –¡¿Qué hacés en mi casa?!

La otra persona intenta cubrirse el rostro, retrocede torpemente. Tropieza. Cae de rodillas.

–¡Pará!– la voz es quebrada, desesperada. – ¡Por favor, pará!

Pero ella no escucha. Solo ve la traición tomando forma delante de sus ojos.

Levanta la mano otra vez.

Entonces, en el forcejeo, el cabello cede. Una peluca se desliza, cae al suelo con un movimiento lento, casi irreal.

El tiempo se detiene.

El rostro queda expuesto.

Ella se queda paralizada, la mano suspendida en el aire, los dedos aún tensos. Lo mira. Lo reconoce. Y algo dentro suyo se rompe con un sonido silencioso.

–…¿Qué…?–su voz no sale completa.

Él respira con dificultad, los labios temblando.

–Dejame… dejame explicarte todo…

El golpe llega antes de que termine la frase. Una bofetada limpia, directa, que le gira la cara.

–No es…–intenta de nuevo, con la voz quebrada. – no es que me gusten los hombres… yo… yo siento que soy mujer…

La segunda bofetada es más fuerte. Más cargada. Más definitiva.

Ella retrocede un paso, lo mira como si fuera un extraño.

–Me usaste...–dice, con un hilo de voz que corta más que un grito. –Me usaste para ocultar lo que sos.

El silencio que sigue es denso, irrespirable. Y ya no hay golpes. Solo dos personas frente a frente, separadas por algo que no tiene nombre… pero que ya no se puede deshacer.

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