**ENTRE EL DOLOR Y EL PERDÓN**

Hay un territorio

**ENTRE EL DOLOR Y EL PERDÓN** Hay un territorio

Por michael montejo

michael montejo
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**ENTRE EL DOLOR Y EL PERDÓN**

Hay un territorio

que ningún mapa nombra.

Un lugar donde el aire pesa

y el silencio tiene dientes.

Allí habito,

entre lo que me hiciste

y lo que decidí no llevar conmigo.

El dolor llegó primero,

como siempre.

Con su lengua afilada,

con su memoria de elefante,

con su manía de repetir la escena

una y otra vez

como una canción que no sabes apagar.

Me enseñó a desconfiar,

me endureció las manos,

me volvió experto en recordar fechas

que preferiría haber olvidado.

Y luego,

desde algún lugar que no sabía que existía

dentro de mí,

empezó a brotar el perdón.

No como un acto de grandeza,

no como una lección moral,

sino como una necesidad biológica:

la misma que tiene el río

de seguir fluyendo

aunque la piedra siga allí.

Entre el dolor y el perdón

no hay un camino recto.

Se va y se viene.

Algunos días amanezco

con la herida abierta,

otros amanezco

con la mano extendida.

No sé si un día

llegaré del todo.

No sé si el perdón

es un destino

o apenas una práctica

que se ensaya cada mañana

sin garantía de éxito.

Pero lo que sé

es que quedarme en el dolor

era una casa demasiado pequeña.

Y que el perdón

—aunque duela intentarlo—

me ha devuelto el tamaño

que necesito para respirar.

No es olvido.

No es justificación.

No es decir "no importó".

Es decir:

"Me importó tanto

que dejó de importarme

seguir cargándolo."

Entre el dolor y el perdón

hay un puente

que solo uno puede construir.

Y no se hace con certezas,

se hace con la misma madera

de la fragilidad:

el reconocimiento de que todos,

en algún momento,

hemos sido herida

y hemos sido filo.

Hoy elijo caminar.

No hacia ti,

sino hacia la versión de mí

que ya no necesita

que me devuelvas nada.

Porque el perdón,

al final,

no es un regalo que te doy.

Es la única forma

que encontré

de seguir vivo

sin que tu nombre

sea una trampa.

MICHAEL M .

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