La foto
Terminadas las vacaciones, descargué las fotografías al ordenador. Sonreí al recordar la playa, el bosque, el museo y aquella vieja estación de tren. Mientras avanzaba una por una, algo comenzó a inquietarme. ¡No estaba sola! Al fondo de cada imagen había una misma silueta. Siempre inmóvil. Siempre observándome.
Pensé que era una coincidencia.
Amplié las fotografías.
En la primera apenas se distinguía.
En la segunda estaba más cerca.
En la tercera ya podía reconocer su abrigo oscuro, demasiado largo, y un rostro pálido que parecía desdibujarse entre las sombras.
En la cuarta estaba detrás de la banca donde yo sonreía.
Sentí un nudo en el estómago y abrí la última fotografía.
Ya no aparecía al fondo.
Estaba a mi lado.
Con una mano apoyada sobre mi hombro.
Sus ojos eran dos manchas negras. Sonreía.
No recuerdo que alguien hubiera tomado esa fotografía.
