Respuesta al reto: La propuesta

Respuesta al reto: La propuesta

Por Amparo Valdearcos Quintin

Amparo Valdearcos Quintin
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La propuesta

Mi marido ese fin de semana me dejaba libre. Se iba con unos amigos de despedida de soltero.

Cuando se fue, me dijo:

—Aprovecha estos días y ponte al corriente con tus amistades.

Así lo hice y llamé a mi amiga del alma. Éramos, desde niñas, como siamesas; no había quien nos apartara. Teníamos tanta complicidad que, a veces, creía que podía leerme el pensamiento.

Sonó el timbre y apareció.

Estaba deslumbrante. Se había maquillado con esmero y su vestido transparente mostraba toda la voluptuosidad de su cuerpo.

—Pero bueno, ¿cómo has venido de impresionante? Te aseguro que solo cenamos tú y yo —le dije, riendo.

Me dio un beso y dejó el bolso en la repisa de la entrada.

Yo había preparado la mesa para la cena: velas, mi mantel preferido y una música que sabía que a ambas nos gustaba. Mientras terminaba de preparar los platos, puse dos copas para el vino.

No podía abrir la botella. Ella se acercó por detrás y dejó que todo su cuerpo rozara el mío.

Noté su presencia.

Comenzamos la cena. Después de un vino, otro, risas, recuerdos... Todo era una mezcla de confianza y algo que todavía no sabía nombrar.

—Vamos a sentarnos en el sofá y vemos una película.

Me acurrucó entre sus brazos y comenzó a besarme la cabeza, los ojos y, sigilosamente, llegó a mis labios.

Su sabor llegó a mi boca. Su respiración entrecortada. Mi cuerpo reaccionaba y quería más.

De pronto me aparté.

¿Qué era aquello?

Me quedé inmóvil, sintiendo todavía en el cuerpo aquella vibración excitante. Y entonces mi pensamiento se fue a mi marido.

Ella volvió a acercarse y su mano descendió buscando la mía.

La detuve.

Nos miramos en silencio.

Ya había comprendido lo que me estaba pidiendo.

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