Respuesta al reto: La puerta

Respuesta al reto: La puerta

Por Amparo Valdearcos Quintin

Amparo Valdearcos Quintin
98 historias•3 seguidores
3 seguidores
2 min de lectura
3 visualizaciones

La cerradura

La noche transcurría lenta como el segundero de mi reloj. Los sonidos de la calle llenaban la estancia; tan solo se oía el rodar lejano de unas ruedas sobre el asfalto.

Un ruido distinto llegó hasta mí. Presté atención. Venía del pasillo. Alguien intentaba abrir la puerta de la calle. Insistía una y otra vez, metal contra metal, y eso me inquietó. El edificio seguía en silencio, como si solo mi casa siguiera despierta.

Me levanté sigilosamente, conteniendo la respiración. Llegué hasta la mirilla, pero alguien la había tapado desde fuera.

Al principio pensé que era una broma de mal gusto. Permanecí inmóvil, esperando a que el dedo se retirara, pero no ocurrió. Aquella quietud terminó por empujarme hasta el teléfono.

Sin hacer ruido, marqué el número de la policía.

—Dígame —contestaron.

—Alguien está intentando entrar en mi casa.

—¿Cómo dice? Hable más alto, no le oigo.

—No puedo elevar la voz.

—Sigo sin oírlo.

Enfadado, colgué.

—Me va a oír —pensé.

Mientras tanto, fuera seguían intentándolo. El metal seguía raspando, insistente, como si probara cada milímetro del mecanismo. Un frío me recorrió la espalda. No podía ser un vecino; llevaba demasiado tiempo insistiendo. Pensé en un ladrón, en algún antiguo inquilino con copia, incluso en alguien que me conociera. Ninguna idea encajaba del todo.

¿Y si era algo peor?

El miedo se instaló en mí.

Cedió. Entró a la perfección, diente por diente, pero la puerta no se abrió; permaneció inmóvil, como si algo la retuviera desde dentro.

Después llegó el silencio.

No hubo más intentos.

Solo quedó la duda.

Esperé varios minutos sin moverme. Al otro lado, unos pies seguían quietos.

Y entonces entendí que no estaba esperando a que alguien entrara.

Estaba esperando a que yo saliera.

Compartir esta historia