Respuesta al reto: Un día cualquiera

Respuesta al reto: Un día cualquiera

Por Clara Leiva

Clara Leiva

Clara Leiva

Destacada
104 historias•3 seguidores
3 seguidores
1 min de lectura
7 visualizaciones

—¿Tú te crees? El sábado llegué tardísimo, después de patearme media ciudad buscando unas cuerdas para la guitarra. Subí sin aire, con el corazón en la boca. Abro la puerta y lo oigo en la ducha. Hasta ahí, normal. Pero en la silla del comedor, bien extendido, había un calzoncillo.

No era suyo. Yo sé lo que compra, cómo dobla, hasta cómo deja la goma. Ese no.

Me quedo mirándolo un segundo, como si fuera a darme una explicación. Nada. El agua sigue cayendo, demasiado rato. Entro al baño y le digo:

—¿Qué pasó con el calzoncillo que lo has lavado?

Sale, se acomoda la toalla, mira el suelo como si estuviera contando baldosas. Se seca las manos, aunque ya está seco.

—Es de mal gusto preguntar eso.

¿Perdona? Me río, pero se me queda a medias. En la encimera hay un vaso con una rodaja de limón, seco. Él nunca toma limón. La ventana abierta. Y el calzoncillo ahí, quieto, como si llevara horas.

No le digo nada más. Él tampoco. Solo pasa por mi lado y recoloca la pinza, con un cuidado que no le he visto nunca.

Y yo pensando: desde cuándo aquí se lava lo que no es nuestro.

Compartir esta historia

«Un día cualquiera», relato de Clara Leiva | Ray Masterclasses