Desde su cesta, el conejo de acuarela sigue el marcador con la mirada mientras encierro el día 20 en un círculo rojo.
—Uy, ¿qué se celebra?—pregunta moviendo la nariz.
—Me inscribiré en el gimnasio.
—No vayas a pagar el plan anual—dice mientras retiene una carcajada en sus cachetes de algodón.
—Cállate.
La risita resuena en la cocina mientras me alejo.
