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Respuesta al reto: El pueblo

Respuesta al reto: El pueblo

Por Adrian Quirarte

Adrian Quirarte
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Como un último deseo, me enviaron una urna con los restos de mi padre. Nunca lo conocí; no le guardo rencor, así que esta última voluntad es una forma de cerrar ese círculo en mi vida.

Al llegar al pueblo, escondido en la sierra, una señora se me acerca:

—Cornelio Quiroz, mijo, llegaste con tu papá. Te estábamos esperando. Don Corne, tu papi, siempre nos hablaba de ti.

Nunca había visto a esta señora. Todo el pueblo está afuera, como si fueran a un evento social. Todos buscan mi mirada, todos me saludan diciendo, cuando pueden:

—Bienvenido, Cornelio.

Como si me conocieran de toda la vida, como si llevaran ya mucho tiempo esperándome. La señora de hace un momento me toma las cenizas y me lleva a una casa pequeña.

—Póngase cómodo, Corne. En un momento lo reunimos con su papá. Ahí le dejamos un plato de comida con su platillo favorito.

Cansado por el viaje, le hago caso, aunque algo incómodo por la hospitalidad y por el hecho de que me hablen como si me conocieran de toda la vida. Todo se siente extraño.

La puerta se cierra del otro lado. Me acerco a la mesa. Hay una nota y un plato de mole caliente, como el que mi madre preparaba. Siento un olor a humo muy fuerte. Me falta el aire. La puerta está cerrada, aquí no hay ventanas y solo escucho, del otro lado de la puerta:

—Relájese, Cornelio. En un momento lo reunimos con su papá.

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