El reloj de Patricia marca las 6:00 de la mañana, suena la alarma y ella se retuerce envuelta en su cobija, alarga la mano para desactivar la alarma y luego toma un amuleto con forma de estrella que trajo de la india hace un año, mientras lo frota; desea con todas sus fuerzas qué el reloj se atrace y pueda dormir unas cuatro horas más. Hace un gran esfuerzo para levantarse y ya en el baño mira su rostro demacrado en el espejo, se lava con agua y jabón, y cuando va cepillar sus dientes se da cuenta que su reflejo apenas se está lavando la cara, sorprendída atribuye esa alucinación al agotamiento debido al poco dormir de los últimos días, piensa para sus adentros que su cerebro cansado le está jugando una broma. Evitó mirarse al espejo por el resto de la mañana, se vistió rápidamente y salió pensando que quizás solo necesitaba tomarse un café bien cargado. Cuando abrió la puerta observa con asombro que todo está en penumbra siendo las 7:00 de la mañana, esto le perece raro pero lo atribuye a la tormenta eléctrica de la noche anterior. Se apresura a entrar en la panadería de la esquina y saluda como de costumbre, el chico que siempre la atiende se sorprende al verla y le dice: _Patricia te caíste la cama. Ella sonríe y mira el reloj encima del estante que marca las 4:00 de la madrugada. Pide un café bien cargado, toma unas cuantas monedas, las deja sobre el mostrador y sale apresuradamente. Se siente desorientada así que decide regresar a la habitación que renta en la pensión frente a la plaza. Abre la puerta de la entrada con las manos temblorosas y rápidamente atravieza el pasillo iluminado tenuemente por una pequeña bombilla. Al entrar en su habitación trata de calmarse, mira la alarma del reloj que marca las 4:30 de la madrugada, entra en el baño y sasoma con cautela para mirarse en el espejo, se estremece al darse cuenta que su reflejo apenas se está cepillando y recuerda que ella dejó de ver el espejo en ese momento en ese preciso momento. En efecto su reflejo estaba como en espera, que extraño era todo esto. Estuvo allí observando un rato y pudo ver como todo se iva reflejando, como si de una película se tratara. Revisó el espejo por todos lados tratando descifrar el misterio, entonces recordó el deseo que había pedido mientras frotaba el amuleto, fue y lo tomó y comenzó a frotarlo deseando que todo volviera a la normalidad, mientras su reflejo se iva sincronizando con sus movimientos, así descubrió lo que había pasado con su reflejo en el espejo...
Leida Torrealba
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